Dom. Oct 2nd, 2022

No cabe duda de que la popularidad del pole dance se ha incrementado en la última década. Hoy existen muchas academias que ofrecen instructoras experimentadas que ayudan a pulir el talento en bruto hasta formar destacadas profesionales de la barra vertical. Gracias a ello, hoy incluso podemos disfrutar de competencias en las que participan poleristas de diferentes partes del país. Y esto no solo en Venezuela, sino en parte importante de Latinoamérica.

Suena emocionante, es cierto, pero llegar a este punto realmente no ha sido sencillo. Más allá de los arduos entrenamientos que requieren las bailarinas para poder suspenderse alrededor de la barra, hubo muchos obstáculos que superar. Entre ellos, la fuerte estigmatización relacionada con el pole dance y sus variantes.

La revolución feminista del siglo XXI ha jugado un gran papel en esta expansión. A pesar de ello, reconocer esta realidad no ha sido tarea simple para muchas personas que se identifican con el movimiento igualitario. Al contrario, entre ellas aún existen muchos prejuicios que les hace asociar la práctica de pole dance con la explotación del cuerpo femenino y prácticas denigrantes.

Pero, ¿esto es tan cierto como hacen ver muchos? ¿Normalizar la práctica de esta disciplina realmente atenta contra el posicionamiento igualitario de la mujer? ¿O puede que los sesgos inconscientes siguen perpetuando creencias conservadoras y erradas sobre el pole dance? En Pole Dance Venezuela, una vez más, damos cabida a la reflexión y ofrecemos algunas respuestas.

Un podcast feminista que arremete contra el pole dance

Es probable que estas preguntas hayan hecho eco en los diferentes países en los que el pole dance se ha vuelto un deporte común. No todos se han acostumbrado a la idea de que no es vulgar, ni sugerente ni mucho menos moralmente denigrante un escenario en el que las mujeres bailen en torno a un tubo con ropa ligera.

Sin embargo, la necesidad de darles respuestas no surge de la nada. En junio de 2021, Ixchel Villarreal, una destacada psicóloga identificada como partidaria del feminismo compartió un podcast que generó mucho malestar en la comunidad polerista.

Es cierto que el contenido no se centra en despotricar directamente contra nuestra apreciada disciplina. De hecho, la imagen que acompaña su título, “Empoderamiento femenino”, podría hacernos creer todo lo contrario, que alude a su práctica como una manifestación de este. No obstante, a medida que avanza en un vaivén de argumentos que señalan este término como inadecuado y como una extensión del sistema patriarcal, la vincula con expresiones feministas erradas.

Empoderamiento femenino

Villarreal define la palabra “empoderar” como el “proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos”.

Y aunque suena bien, profundiza señalando que este término no es adecuado para nuestra lucha porque sugiere que aspiramos el mismo poder que los hombres han usado para oprimir a lo largo de la historia. Aún así, cita otras definiciones destacadas en conferencias internacionales y de organizaciones dedicadas a ofrecer apoyo a las mujeres en sociedades desfavorecidas; en estas el enfoque se centra más en nuestra participación en la toma de decisiones colectivas.

“Ninguna de estas definiciones habla de que el empoderamiento es usar poca ropa, hacer pole dance, hacer videos en posiciones sugerentes, tener un sugar daddy, no habla de Only Fans”, indica Villarreal. “Ninguna de estas definiciones habla de usar tu sexualidad en favor del patriarcado”, sugiriendo que la práctica de este deporte no encaja en el contexto del feminismo.

Nuestro punto de vista

A su parecer, la práctica de pole dance es solo una extensión del sistema patriarcal, otra forma de control del hombre sobre el cuerpo y la sexualidad femenina. Pero quienes lo han adoptado como un deporte y un estilo de vida opinan todo lo contrario: este deporte les ha devuelto la seguridad en su cuerpo, ha fortalecido su personalidad, les ha enseñado a trabajar en equipo y apoyar a sus compañeras y esto sin tener que vender su cuerpo.

El pole dance se ha presentado en la cultura popular mayoritariamente como parte de la prostitución y tráfico de la mujer. Sin embargo, hoy existe como un deporte cada vez más aclamado que no financia ni tiene vínculo con estas prácticas. Al contrario, la liberación de las ataduras y los prejuicios lo está convirtiendo en una manifestación artística y deportiva positiva.

Como dato adicional, otros deportes populares también tienen orígenes turbios, como el fútbol, además de la tradición japonesa de las Geishas. Cada uno ha evolucionado y se ha adaptado a los tiempos presentes y no por ello el mundo los señala como ilegales o denigrantes.

A ello sumamos el tema del consumo. El mundo está repleto de contenido que muestra bajeza humana en todos los sentidos: tráfico de drogas, armas, violencia, tráfico de personas, corrupción política, etc. El hecho de ver una película, serie, libro o historieta que aborde estos temas, ¿nos hace apoyar estas tendencias?

La repuesta a Pole Dance Venezuela

Hoy el Internet proporciona un espacio idóneo para expresar diferentes pareceres, incluso si estos no coinciden con la opinión de la mayoría. Esto derrumba muchas de las barreras de censura que oprimían la expresión de las ideas en el pasado; pero también puede ser un arma de doble filo puesto que, al emitir una opinión al público, debemos estar dispuestos a recibir tanto aplausos como réplicas.

Así que, después de escucharlo, el equipo de Pole Dance Venezuela tuvo la iniciativa de comunicarse con Villarreal para debatir sobre el tema; específicamente por su señalamiento hacia el pole dance como una práctica que “no empodera” a las mujeres.

Irónicamente, pese a que durante los primeros 10 minutos de su podcast hizo referencia a la importancia de la empatía y la unión entre féminas, la respuesta a nuestra réplica fue totalmente contraria a estos argumentos. Pese a que el contacto fue amistoso, Villarreal marcó distancia de inmediato indicando que no era nuestra amiga y mostró una actitud negativa y reacia al debate desde el Messenger de Facebook ya que rechazó la invitación a una entrevista con nosotros en buenos términos para que pudiese exponer su punto de vista sobre el tema.

Villarreal destacó que tanto ella como sus hijos han sido objeto de amenazas como consecuencia de sus comentarios. Y aunque en Pole Dance Venezuela no estamos de acuerdo con su perspectiva respecto al pole dance, rechazamos totalmente este tipo de respuestas agresivas. El objetivo es desafiar paradigmas, no arremeter contra nadie.

La respuesta de la comunidad polerista ante las calumnias

No solo PDV se ha pronunciado respecto a estos señalamientos, sino también la comunidad polerista en general. De hecho, existe una campaña en el portal Change en contra de este podcast y los argumentos planteados por su autora para vincular el pole dance como una práctica contraproducente para el empoderamiento femenino.

¿Atenta el pole dance contra las luchas feministas?

Para nosotros es importante señalarlo puesto que su contenido también hizo alusión a puntos importantes en la vida de cualquier ser humano; entre ellos, el autocuidado mental y físico, así como también la responsabilidad afectiva como base para las relaciones sanas.

“Tenemos una ética del cuidado, una ética feminista”, señaló. “Donde sabemos que la primera que tiene que tener “poder” sobre sí misma somos nosotras. Que tengo que conocerme, tengo que cuidarme y así mismo puedo tener relaciones con otras personas y puedo pedir reciprocidad. Eso es la ética del cuidado, es una ética feminista, es tener responsabilidad afectiva”.

Lo mencionamos también por el hecho de que muchas mujeres han comenzado a practicar pole dance precisamente como un paso en este proceso. Por ejemplo, es bien sabido que la actividad física ofrece numerosos beneficios a nuestro cuerpo y mente. Las vías son numerosas: liberación de hormonas, la ayuda hacia un peso saludable y fortalecimiento del cuerpo, además de los niveles de concentración que hay que alcanzar para hacer las piruetas alrededor de la barra.

Tal y como indica Sonia Zordan en la petición de Change:

“Muchas o la gran mayoría, se acercaron a la disciplina buscando sentirse mejor consigo mismas, salir de una depresión, ayudarse en la recuperación de un trastorno alimenticio o incluso de alguna adicción, solo por nombrar algunas causas, y también muchas más que eligieron este deporte por el desafío que representa en sí y el compromiso que hay que asumir”.

Resulta muy irónico que, con semejantes beneficios, que tras 15 años de ardua lucha para derribar los estigmas hacia el pole dance y que después de ayudar a mujeres a recobrar o desarrollar la seguridad en sí mismas a través de esta disciplina, aún permanezcan estos pensamientos arcaicos en mentes que se etiquetan de feministas. Más aún el hecho de que la respuesta fuera tan negativa ante una proposición de debate de parte de una profesional del pole dance.

El pole dance sí puede ser una expresión de la liberación femenina

Por mucho tiempo, las mujeres han tenido que considerar el “qué dirán” antes de tomar la más mínima decisión debido a la desigualdad de género y condición de dependencia que se mantuvo por siglos. Durante años se les ha dicho qué deben y no deben hacer en función de los designios de una sociedad dominada por el pensamiento machista. Y tal como Villarreal indica, el objetivo del feminismo es contrario a esta tendencia. Citándola nuevamente:

“No quiero influir en el comportamiento de otras personas, no quiero decirles qué hacer, no quiero darles órdenes sobre qué pueden y no pueden hacer. Quiero que cada persona sea libre de ser quien quiera ser sin que tenga que dañar a los demás para poder sentirse bien o simplemente para ser”.

La invitación a la reflexión está sobre la mesa. El pole dance se ha vinculado por mucho tiempo con prostitución, pero hoy en día es un deporte liberador. En este, se usa poca ropa de manera estratégica y no con fines de sexualización. Los movimientos son atrevidos, pero no con fines eróticos, sino competitivos. Quienes lo practican no necesariamente buscan vender su cuerpo, sino fortalecerlo y hacerlo más ágil. He allí la importancia de hablar con bases y no desde el prejuicio.

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