Vie. May 20th, 2022

Si bien el trabajo como instructor de pole dance puede ser muy gratificante porque… ¡te pagan para entrenar y para hacer algo que amas! puede ser también muy desgastante. Al igual que cualquier empleo, emprendimiento o negocio, habrán días en los que no tengamos ánimos para dar clases. Yo, por ejemplo, solo doy clases dos sábados al mes y aún así me puedo llegar a sentir cansada (es u sábado en el que no me pude parar tarde, bajar a la playa o hacer cualquier otra cosa).

No solo el cansancio deriva de que enseñar pole es algo FÍSICO, sino que muchas personas, como yo, lo hacemos adicional a nuestro trabajo principal. Y si ese no es el caso, si eres alguien que se dedica exclusivamente al mundo fitness, entonces estás básicamente entrenando todo el día, todos los días, y al mismo tiempo no porque no es un tiempo exclusivamente para ti. Puede llegar a ser agotador, y no solo eso, sino que puedes llegar a lesionarte, quemarte y no tener tiempo libre (o energías) para el entrenamiento propio.

¿Te sientes identificado/a?

Es muy importante tomarse tiempo del día a día para nuestras propias actividades, como lo es entrenar y mejorarnos cada vez, porque estamos claros, constantemente aparecen nuevos trucos de pole y, si no nos apegamos a esa ola de innovación, vamos a quedar atrás como educadores de este arte. Asimismo, es bueno ALEJARNOS del pole de vez en cuando, respirar un aire fresco, asistir a clases de otra cosa, quizás que no sean relacionadas al ejercicio, para mantenernos balanceados.

Además, no se trata únicamente del cansancio que derive de las horas que pasamos enseñando esta disciplina, sino de lo que viene antes: preparar la clase, el calentamiento, cuáles pasos se van a enseñar, qué música utilizar, qué coreografía realizar. Con la práctica te darás cuenta, si ya no te ha ocurrido, que no necesitamos tanta preparación porque hemos hecho esto por tanto tiempo que nos sale automático, y los pasos básicos nos los sabemos de memoria, tanto que podemos hacerlos dormidas.

En caso de que te estés comenzando a sentir muy agotado/a dando clases, tómate un break, ¡de seguro regresarás renovada/o! Y recuerda por qué estás haciendo esto en primer lugar. Cuando tengo un día en el que particularmente me da mucha flojera enseñar, a media clase recuerdo por qué me gusta tanto hacerlo y me digo a mi misma: POR ESTO es que enseñas pole y me alegro no haber cedido a la tentación de cancelar la clase y descansar.

 

Ermelinda Maglione

Por admin

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