Mié. Feb 1st, 2023
mallakhamb

Al escuchar el término pole dance muchos piensan de inmediato en bailes provocativos alrededor de una barra en un club de striptease. Y es que, durante muchos años, en la cultura popular se ha vinculado esta práctica tanto al erotismo como a la explotación de la figura mínima. Pero con una revisión más detallada de la historia encontramos que sus orígenes son mucho más remotos y que nada tenían que ver con lo que cree la mayoría.

Lo vemos en la cocina, la educación y el deporte: ciertas prácticas se nutren de diferentes influencias hasta convertirse en disciplinas. El pole dance no es la excepción y muchos se sorprenderían de la amplia mezcla que lo ha convertido en su versión moderna. Precisamente por ello, aprovecharemos esta oportunidad para dar a conocer su origen y cómo se ha llegado a contemplar incluirlo en los Juegos Olímpicos.

Orígenes indios: Mallakhamb

Pocos lo saben, pero el origen del pole dance está ampliamente relacionado con cultura india antigua. Para ser más específicos, con una práctica milenaria conocida como mallakhamb, que solían aplicar exclusivamente los luchadores. Malla significa ‘luchador’ y khamb significa ‘poste’, lo que nos pone en contexto respecto a su dinámica.

El mallakhamb era un entrenamiento especial que se hacían teniendo como referencia un poste de madera liso cuyo grosor variaba con su longitud; era más delgado en la parte superior pero más grueso en la inferior. Los luchadores tenían que correr y saltar directamente hacia el poste lo que les permitiría trabajar coordinación, equilibrio y, por supuesto, resistencia y fuerza para poder sostenerse.

En el proceso, los practicantes se dieron cuenta de que era más fácil y cómodo hacer estas acrobacias con poca ropa, por lo que prescindieron incluso del calzado. Haciendo esto, mejoraban su soltura y la adherencia al poste. Todo el que haya visto una película de Bollywood sobre luchadores sabrá que este es un estándar. Y, en parte, esto explicaría la naturaleza de las prendas deportivas para hacer yoga y pole dance.

Origen chino

Pero no solo India figura en el origen del pole dance; también su vecino, China, aportó mucho en la configuración de la práctica actual. Antes del siglo XII, ya los circos eran muy populares y los acróbatas sorprendían al público con impresionantes piruetas, no solo sobre alambres o aire, sino también alrededor de postes muy altos.

En este caso, hablamos de Chinese Pole o postes chinos. En este caso, las acrobacias se hacían en postes de 3 y hasta 9 metros de alto. Hombres y mujeres con habilidades excepcionales lograban posicionarse de manera perpendicular a estos sin necesidad de usar las manos para sujetarse.

Inicialmente, estos profesionales usaban trajes de cuerpo completo para proteger su cuerpo al contacto con el poste. De este modo, podían trepar, estirarse, deslizarse y mantener posiciones horizontales e inclinadas mientras se sostenían de este.

Irónicamente, era fácil reconocer a un practicante de esta disciplina puesto que, pese a estas precauciones, siempre exhibían marcas y cicatrices dejadas por el roce con el poste. Fue así como estas huellas jugaron un papel similar a las cicatrices de guerra de los soldados: así se distinguían del resto y ganaban respecto y admiración.

El origen de la connotación erótica del pole dance

Hasta ahora, las referencias históricas mencionadas nada tienen que ver con el erotismo que popularizó el pole dance en Occidente. Entonces, ¿cómo fue que estas prácticas tan impresionantes se empezaron a relacionar con prostíbulos y explotación femenina? Además, ¿por qué se suele asociar el pole dance con el striptease? Pues bien, para eso también hay posibles respuestas.

Un tema controversial en torno a la práctica del pole dance es la vestimenta. Vemos que en natación y gimnasia también es común usar poca ropa, pero estos deportes no han sufrido ni de cerca la misma estigmatización.

Si revisamos un poco la historia, existen también otros bailes exóticos con connotaciones eróticas. Por ejemplo, la danza del vientre, tan popular en Medio Oriente y expandida en Occidente, los espectáculos del Moulin Rouge y, cómo no, el tango y la rumba en Latinoamérica.

Tanto el pole dance como estas otras prácticas se mezclaron con el striptease. En cuanto a este, se cree que tiene una raíz en la cultura sumeria. Inanna, la Diosa del Amor, solía desvestirse y retirar sus joyas para exhibir su cuerpo a medida que se acercaba a su amante Damuz. Y, como bien sabemos, las religiones y las mitologías en general tienen una gran influencia sobre el comportamiento humano; esta aún se vislumbra en nuestros tiempos.

Referencias más recientes

Sin embargo, el lado oscuro del pole dance tiene un origen mucho más reciente, a inicios de los años 1900. En aquel entonces, era común ver fuera de las ferias a muchas gitanas provenientes de Medio Oriente haciendo movimientos sugerentes, muchas veces obscenos, bailando alrededor de un poste que sostenía la carpa. En general, a estas se les conoce como Hoochie Coochie.

Mucho tiempo después, en 1968, una presentación dejó huella en la historia de los bailes exóticos: la de Belle Jangles en el Mugwump Strip Joint en Oregon, EE.UU. El suyo fue el primer espectáculo de striptease documentado.

Desde entonces, la práctica se combinó con el pole dance en diferentes zonas de Estados Unidos y Canadá, lo que explica por qué las referencias más recientes corresponden a cabarets e incluso prostíbulos. La connotación erótica terminó por combinarse con esta disciplina y convertirse en una forma más atractiva de entretener y atraer clientes en estos sitios.

El nacimiento de un deporte contemporáneo

Esto ocurrió en la década de 1980 y, desde entonces, hubo mayor interés por enseñar el baile alrededor de la barra. Por ejemplo, se sabe que en Canadá una mujer llamada Fawnia Dietrich fue quien dio la primera clase de pole dance para no artistas en el año 1994. Así nació la primera academia de este estilo y, junto con ella, material audiovisual que evolucionaría y se trasladaría a las pantallas de la actualidad.

Rápidamente, el pole dance se hizo popular en Europa, Australia y Asia. Sin embargo, pocos de sus practicantes saben realmente la enorme carga histórica que acompaña a este deporte. Hablamos de la combinación de una variedad de técnicas milenarias compuestas por la energía y practicidad de los indios, la meticulosidad de los chinos y finalmente, el erotismo humano.

El resultado es un deporte que requiere mucha preparación previa, que ayuda a desarrollar la flexibilidad, la resistencia y la autoestima. Hoy este enciende la motivación de muchas mujeres con ganas de desinhibirse y de superar limitaciones y prejuicios impuestos por la sociedad.

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